El embarazo trae una cantidad de controles, exámenes y citas que puede sentirse abrumadora, sobre todo en el primero. Aunque el plan exacto siempre lo define su ginecóloga u obstetra según su caso particular, esta es una guía general de qué suele revisarse en cada etapa.
Primer trimestre (semanas 1 a 12)
El primer control suele confirmar el embarazo y estimar la fecha probable de parto, además de una revisión general de salud, historial médico y antecedentes familiares. En estas primeras semanas es común iniciar o ajustar el ácido fólico, hacer los primeros laboratorios de rutina, y, según el caso, realizar el primer ultrasonido para confirmar la edad gestacional y verificar que el embarazo se está desarrollando dentro del útero.
También es el momento en que muchas pacientes empiezan a definir con quién van a llevar el resto del embarazo, y conviene aprovechar estas primeras citas para hacer todas las preguntas que tengan, sin apuro.
Segundo trimestre (semanas 13 a 26)
Suele ser la etapa más tranquila en síntomas y donde se hacen algunos de los estudios más importantes: la ecografía estructural (donde se revisa la anatomía del bebé con más detalle) y, más adelante en el trimestre, la prueba de tolerancia a la glucosa para descartar diabetes gestacional. Los controles continúan de forma periódica, revisando el crecimiento, la presión arterial y el bienestar general de la madre.
Tercer trimestre (semana 27 en adelante)
Los controles se vuelven más frecuentes conforme se acerca la fecha de parto. En esta etapa es común revisar la posición del bebé, monitorear el crecimiento y el líquido amniótico, y, según el protocolo de cada obstetra, hacer el cultivo para estreptococo del grupo B hacia el final del embarazo. También es el momento de resolver dudas prácticas: plan de parto, qué llevar a la clínica, y quién va a atender al recién nacido en el momento del nacimiento.
Por qué conviene que la misma clínica vea el embarazo y al bebé después
Cuando la ginecóloga que lleva el embarazo y el neonatólogo que recibe al bebé trabajan en el mismo lugar, con acceso al mismo historial, hay continuidad real: el equipo que atiende el parto ya conoce cómo se desarrolló el embarazo, y el pediatra de seguimiento parte de esa misma información desde el primer día, en lugar de empezar de cero.
Del control prenatal a la primera consulta pediátrica, sin cambiar de clínica
En BabyMed, nuestras ginecólogas-obstetras y neonatólogos trabajan bajo un mismo techo y un mismo expediente: la acompañamos desde el primer control hasta que su hijo crece.
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